13 de enero de 2011

Reflexión sobre Opiniones

Es curioso observar cómo existen Diferentes Puntos de Vista (a partir de ahora DPV). Si bien sabemos que existen, sabemos que hay otros que no opinan igual que nosotros, que piensan diferente, y ya está, ahí se queda la cosa. También es interesante cómo llamamos a los DPV cuando no nos suelen gustar, como por ejemplo: otra realidad (tu realidad), otro plano de la existencia, humo, ceguera... Pero verlo desde dentro de nuestra situación es difícil, pues siempre nos perdemos la visión general de la situación. ¿Y por qué?. Porque somos egoístas. Sabemos que existen DPV´s (aunque no todos, solo algunas personas), pero la única visión que nos importa es la nuestra; la buena, la correcta y acertada. Igual es por este egoísmo por el que evitamos aceptar la intrusión de DPV´s, igual es ignorancia forzada o simple pasotismo, pero el caso es que pocas veces los acogemos con los brazos abiertos.
Vamos a ilustrar esto con ejemplos, que es más divertido:
Una persona que vamos a llamar, por ejemplo, Simón. Vive una vida normal (para él), en la que sus padres discuten a menudo, a veces hasta llegan a las manos, gritan al hablar, sus dos hermanos hacen piña para putearle, y acaban resolviendo sus diferencias a hostias, como lo que ven en sus modelos de conducta. Para Simón, esto es normal.
Pero entonces Simón conoce a una Chica: Montse, quien tiene dos padres educados, que nunca discuten a gritos porque usan el diálogo y son rrazonables, entre ellos y con ella, además es hija única.
Ellos están encantados de haberse encontrado, de tenerse el uno al otro. Se complementan, se quieren y todo es felicidad. Pero es sólo el principio. Deciden irse a vivir juntos, y pese a empezar a tener roces de convivencia, siguen creyendo en su relación.
Pasa el tiempo, y los roces se hacen mayores, pero da igual, hay que seguir juntos en esta relación que tan felices les hizo al principio.
Pasan los años y la pareja apenas se dirige la palabra, se tienen un cariño enorme, pero evitan frecuentarse mucho para huir de enfrentamientos y poder mantener la relación por lo que en su día hubo.
Unos cuantos años después, las riñas son continuas, todo molesta, los rencores no se dejan atrás, y sólo queda una opción. Que cada uno siga su camino. Así lo hacen, y de repente, empiezan a percibir lo que otra gente ya veía, DPV´s. Gente que observó desde su comienzo como pareja, que eran tan diferentes que sería un milagro que la relación fuera permanente. Gente prudente que evitó meterse donde no se les llamaba. En este punto, tanto Montse como Simón, se dan cuenta de los DPV de su relación, que bien por empecinamiento, bien por cerrar los ojos a los problemas, no habían sido capaces de ver mientras estaban juntos, y que tanto deterioraron la relación hasta que finalmente fue insostenible.

Esto nos obliga a observar otra versión, en la que la gente se permite la licencia de opinar y aconsejar en la relación, provocando dos posibles situaciones:

Una se da cuando uno de los dos es influenciable. Y al recoger los DPV, puede reaccionar malmetido y maleado por el DPV como un pelele, provocando situaciones que quién opinó, ni imaginaba, ya que no es capaz de ver todos los entresijos del problema que quiere ayudar a resolver, emponzoñando más la relación o empeorando un problema si lo hubiera.

Y la otra aparece cuando uno de los dos es cabezota, y el DPV no sólo no le convence. Entonces se cierra a él, y hace justamente lo contrario sólo por el hecho de no ceder, de pensar que nadie más que él sabe lo que está bien y lo que está mal. Lo que provoca que si el DPV o consejo es bueno, sea rechazado sólo por diferir, sólo por creer que alguien se mete en donde no le llaman.

La conclusión... Ninguna de las dos opciones es buena.

¿Quiénes somos para meternos en la vida de los demás?. ¿Quiénes son los demás para meterse en nuestras vidas?.
Está claro que a veces hay relaciones, parentesco, amistad, amor... Variables que hacen que, ante el problema de otro, no puedas ser un mero espectador y sientas la necesidad imperiosa de ayudar, pero... ¿Qué hacer realmente?. ¿Cuál es la mejor forma de ayudar?.

En mi opinión, lo mejor es dejar vivir a cada uno su vida, morderse la lengua y evitar decir lo que se debe o no hacer.
Diferente es si te piden dar tu opinión, pues ahí se ve la inquietud del afectado por buscar soluciones o DPV a sus posibles problemas. Pero si no se pide una opinión, lo mejor que puede hacerse es, simplemente, estar ahí para cuando se te necesite, para hablar, escuchar, tomarse algo, o lo que sea, pero Estar.

5 comentarios:

MiLiTeCh dijo...

No des consejos a quien no te los pida

Nunca digas "te lo dije" aunque lo supieras.

Si quiere hablar ya sabes donde estoy.

instalate el Whatsapp

Capitán Sögul dijo...

Completamente de acuerdo.

Ya se dónde estás, pero lo que cuento es sólo un pensamiento desarrollado, quizás, en exceso.

Pero hablaremos, claro.

Un abrazo!

PD: El Whatsapp, parece igual que el Gtalk... Así que de momento hasta que no se pueda mover a la tarjeta SD nada.

Reithor dijo...

los puntos de vista son como los culos, cada cual tiene el suyo. Y no nos vamos a engañar, aunque haya por ahí culos asegurados por millones de dólares (como el de Jennifer Lopez), no dejan de ser culos.

Ya sabes que estoy a un ring, que no cambié de número al estar tres años emigrado por si hacía falta.

Cuidarsus!

La chica cortocircuito dijo...

Interesante debate.
Francamente, creo que cada uno debe descubrir las cosas por sí mismo. Uno puede ver como un amigo se precipita hacia el abismo, pero es su vida. Simplemente, hay que estar ahí para ayudarle a salir de él, cuando se dé cuenta.

Por experiencia personal, es mejor no entrometerse en la vida de los demás. Casi nunca trae nada bueno.

Desgraciadamente, al final casi todo se pudre. Somos egoístas, sí.

Capitán Sögul dijo...

Pues si, al final todo se pudre...