14 de febrero de 2006

El «American Star»

Llevaba tiempo buscando información sobre un barco varado en Fuerteventura, al que tuve la suerte de poder ir, de hecho, estuve haciendo snorkel bajo su proa, pero desistí de sumerjirme en el hueco de la bodega por que me metí yo sólo en el agua, por la gran cantidad de óxido incrustado en sus afiladas planchas de metal y por que una de las normas de seguridad más importantes en el agua es el estar siempre acompañado. Bucear sólo esta mal, no debes hacerlo si no quieres que, cuando suceda "algo", puedan multiplicarse los efectos...

La Historia del «American Star»

Justo antes de su último viaje en 1994, el «American Star», un barco que en su día fue el orgullo de la industria marítima de EE.UU, fue vendido a la empresa de transportes «Chaophraya Development Transport Company», que planeaba remolcar el buque a Tailandia para ser transformado en hotel flotante.

Eligieron la ruta de Gibraltar, por la costa oeste de África y alrededor de la zona sur del continente africano. Ha habido rumores que insinuaban que el último capítulo de la vida del «American Star» no era más que un intento de sacar provecho del desastre, porque hubiese sido mucho más fácil y rápido coger el camino corto, o sea, por el Canal de Suez. Sea o no cierto, es un hecho que es ilegal remolcar barcos por este Canal.

Al final de 1993 se extrajeron las hélices del barco y se colocaron en cubierta para prevenir que encallase y el remolcador Ucraniano «Neftegaz 67It» empezó a remolcar el «American Star» en lo que sería su última travesía. Durante enero de 1994, mientras pasaba a tan sólo unas 100 millas de la costa marroquí, el convoy se encontró con una violenta tormenta que empezó a amenazar el traslado. En varias ocasiones durante la tormenta, el «American Star» se soltó de los amarres al remolque, y se decidió que sería más seguro para el barco remolque dejar que el buque flotara sin amarres hasta que la tormenta parase. Cuatro marineros de la tripulación se quedaron a bordo. El 17 de enero la tormenta amainó y los cuatro tripulantes fueron trasladados en helicóptero del barco. Desde ese momento se dejó que el buque fuese a la deriva. A pesar de que se sabía que se dirigía a las Islas Canarias por vías marítimas importantes, no hubo manera humana de remolcarlo de nuevo. Después de estar a la deriva durante dos días, el barco finalmente acabó en la Playa de Garcey, en la costa oeste de Fuerteventura.

No se hizo ningún esfuerzo por reflotar el barco (algunos dicen que hubo desacuerdos entre la compañía de seguros, el propietario y las empresas de salvamento), y tras 48 horas, el buque se partió en dos.

Todavía hoy no se sabe cómo sacar algún beneficio del barco. Durante los días siguientes al naufragio los majoreros intentaron rescatar lo que pudieron del mismo, sobre todo placas de latón y muebles (hay incluso una cafetería en Puerto del Rosario, capital de la isla, llamada «Cafetería el Naufragio», que se ha amueblado completamente: ventanas, puertas, placas de latón y mobiliario) con restos del barco. Dos años después y tras ser continuamente batida por el agua, la popa del barco se perdió en el océano.

El «American Star» hoy

En los primeros días, en que el casco estaba aún intacto y era fácil el acceso al barco, la Armada Española entró con escaleras por ambos lados. Pero desde que se partió en dos fue desaconsejable entrar en el barco. Aunque aparentemente está cerrado, las corrientes de esta zona son muy fuertes y se pueden ver grandes escombros aún en la superficie. Al menos ocho personas han fallecido trágicamente por nadar hacia el barco e intentar explorarlo.

Hoy sólo se conserva la proa del «American Star», pero el enorme tamaño y la belleza del buque hacen que merezca la pena dedicarle un día de excursión.

Yo estuve allí

:)


1 comentario:

Angust McKlow dijo...

Se me ocurren cientos de ideas, todas plagadas de zombies, bueno, todas no, hay dos con monstruos abismales de origen desconocido, y otra con unas conejitas de playboy...

Lo siento, no me apetece currar hoy...