17 de mayo de 2007

Desvaríos

A veces, dejamos volar la imaginación, cosa que no es mala, pero cuando esto ocurre con nuestros pensamientos, es otra cosa.
Cuando éstos últimos son quienes se echan a la mar para navegar al pairo, sin rumbo, provocándonos dudas e indecisiones sobre actos o hechos realizados en el pasado, es cuando comienzan los problemas. Entonces, la convicción sobre nuestros actos, se tambalea, provocando una sensación de angustia y malestar. Es en este momento, cuando debemos gobernar de nuevo el rumbo de nuestros pensamientos, largar la vela y gobernar el barco, devolviéndonos de nuevo a la realidad, dejando de divagar con tonterías, y situándonos de nuevo en la razón de nuestros actos.

3 comentarios:

Irving el navegante dijo...

De acuerdo en parte.

A mí me gusta jugar con los conceptos de "duda razonable", "situación necesaria" (si sistemáticamente alguien hace algo mal necesariamente sufrirá las consecuencias) frente a "situación real" (nunca frente a situación ideal, que parto de que es imposible) y me suelo dar cuenta de que las cosas suelen estar como están de forma necesaria... porque tenían que estar así.

Por eso, si algo está abocado al fracaso... dejo que se rompa, cuando todo está perdido de la destrucción surge el renacimiento.

Un abrazoooo

Irving el navegante dijo...

Por cierto, no me tienes en links ¿no me has tenido nunca? o ¿me has quitado?...

Y en cualquiera de los dos casos ¿porqué?

Capitán Sögul dijo...

Nunca te he tenido. Llegaste más tarde que Iolus, y por eso no te puse, pero para que no sufras en silencio tu ausencia, en cuanto tenga un ratito, te pongo, don´t worry.